CÓMO Y POR QUÉ


No me digas no se puede”, surge como un grito de protesta.¿Por qué no revelarse? Harta de las cosas hechas en cadena, fabricadas a miles, harta de los veinte duros, harta de no saber por qué manos infantiles esclavas habrá pasado aquello que compramos, harta de que al enseñar lo que hacía me dijera a mi misma:“Sí muy mono, pero hoy en día hay de todo y por cuatro duros”. Harta de la sociedad, del todo a un euro, por qué no decir !basta¡ Yo sigo, aunque me estrelle, aunque no pueda, aunque todo quede solo en un sueño, en mi sueño. Crear con mimo, desde la nada, dándole personalidad y una historia a lo creado… Así que, no me digas no se puede… dime tal vez, dime quizás y comparte conmigo el sueño… ese es el porque de mi marca….

A este grito de guerra, también se une uno de agradecimiento, hacia todos aquellos que siguen soñando y ayudan a soñar, a mi buen amigo Juan que ha dedicado horas y horas a fotografiar todo lo que hago con maestría, a Tony por apoyarme incondicionalmente, a todos los amigos y familiares que me han traído pequeños tesoros encontrados cual reyes magos, a las abuelas y bisabuelas que guardaron hilos de costura y botones para que yo los encontrara y a los que me han ayudado a no salirme del camino…

Al final si uno mira bien, tiene todo cuanto necesita a mano, muchas gracias a todos, me lleve a donde me lleve este  barco…

Natalia.

 

Las cosas que  veis en “No me digas no se puede” están realizadas a mano. Surgen de trozos y retales, de cuentas antiguas, de collares desahuciados o perdidos, de puntillas de saldo que estaban condenadas a morir. Llegan a través de tesoros buscados con detenimiento y encontrados en rastros. Todo vale, todo es importante, todo puede ser un tesoro, una pequeña cuenta, un brillante cristal , un hilo de plata, el trozo de una puntilla de bolillo, un viejo pendiente al que se le perdió el hermano, un dibujo, un boceto…. todos ellos conviven en el taller, guardados en cajoncitos, restaurados, curados, ilusionados y a la espera de formar parte de un nuevo objeto; quizás un anillo, un broche, una pulsera… verán mundo de nuevo y de nuevo estarán vivos…

El fieltro también nos acompaña en todas sus formas y colores, se convierte en la base, en la estructura y deja de ser un juego de niños, o quizás no, quizás sea precisamente eso; coser, cortar, pegar como en el cole, con el brillo en la mirada del que va descubriendo algo nuevo…

Cada cosa realizada, nos resulta así familiar y única. Todo lo que hacemos tiene edición limitada, es lo que pasa cuando se trabaja con tesoros encontrados; un pendiente, dos cuentas, tres botones iguales…..

Espero que sepáis verlos a través de nuestros ojos como lo que son y lo que fueron y que podáis disfrutar de ellos, tanto como  disfrutamos nosotras  …….

Marina.

Marina

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